martes, 30 de agosto de 2016

El gran salto

¿Por qué no un voluntariado?... 

Me encontraba en la oficina un día de febrero, preguntándome qué iba a hacer con mi vida después de graduarme, ya sólo faltaban unos cuantos meses y el tiempo corría. Después de pensar en varias opciones como viaje de graduación, año sabático, "mochilazo", quedarme en Guadalajara para hacer mi titulación o simplemente dejar que el futuro llegara, encontré entre la publicidad de mis redes sociales un pequeño segmento de IVHQ. Esta organización se encarga de hacer todos los arreglos para personas que quieren hacer voluntariado en diferentes partes del mundo, me pareció interesante y después de estar navegando por la información de su página web decidí enviar la solicitud, igual y "chicle y pegaba".



La verdad es que no había hecho algo parecido, estuve en un colegio de monjas y nunca fui de las que se apuntara para ir de misiones, el servicio social lo hacía todos los viernes sólo para aprobar las notas y si acaso en Navidad decidíamos sacar algo de ropa para regalar a las personas que más la necesitaran, pero ayudar, ayudar, no. Y es aquí cuando te preguntas ¿por qué ahora?, en primera instancia fue para hacer algo diferente, sabía que ahorita tenía la oportunidad y el tiempo para hacerlo y que si la vida me pasaba por las manos siempre me lo reprocharía, qué mejor idea que hacer un alto en tu vida, mandar todo a volar y empezar desde cero pero... ¿Qué más? ¿Se espera algo más? creo que de eso me he ido dando cuenta sólo con el tiempo. Toda mi vida ha estado llena de bendiciones, tengo una familia hermosa, un trabajo que realmente me gusta, pude terminar una carrera lo cual me hace formar parte de un mínimo porcentaje de estudiantes en México, una casa, salud, amigos y amor... sobre todo amor.


¿Por qué no dar una pequeña parte a cambio de todo lo que se me ha dado? Soy de las que creen en el compromiso con la vida, se nos da tanto que a veces creemos que todo lo merecemos y no es así, es al revés. Entre más tienes, más oportunidades debes de crear para dar algo de vuelta. Lo creía muy sencillo en el momento de hacer "submit" a mi aplicación pero de febrero para acá han pasado muchas cosas. Me enamoré del hombre más maravilloso en la tierra, el cual hizo que me replanteara mi lugar en el mundo, me gradué y me di cuenta que ya no podía utilizar la frase "cuando sea grande" porque en realidad ese momento ya ha llegado y sobre todo comencé a apreciar las cosas de la vida diaria de una manera mucho más intensa y alegre debido a la cuenta regresiva que sentía venía rápidamente. Pero mi elección ya estaba tomada.


Ahora estoy comenzando mi tercera semana en Cambodia y todavía no me lo creo. Han sido días muy difíciles en donde el choque cultural llega en un abrir y cerrar de ojos, en donde vives con otras veinte personas bajo el mismo techo, en condiciones que nunca te habías imaginado. Dejas entrar el miedo, te sientes tan frágil y te vuelves a preguntar ¿qué necesidad? yo sola en un país donde hablan otro idioma, otra religión, otra ideología, otras condiciones de vida... pero tienes que acordarte de tu compromiso y seguir adelante. En estas primeras semanas me he encontrado con personas increíbles que provienen de todas partes del mundo y es en este momento donde percibes los primeros cambios. Siendo personas tan diferentes tenemos tantas cosas en común, así que aprendes, compartes y vives cosas que jamás hubieras esperado y es aquí cuando te das cuenta que ya estás viviendo la experiencia. Ya me ha tocado decir adiós a algunas personas pero también darle la bienvenida a otras, es hacerte a la idea que así será durante las próximas diez semanas, conoce pero no te aferres, aprende pero también deja huella, da y agradece al mismo tiempo y sobre todo recibe con los brazos abiertos todo lo que venga.


Phnom Penh, Cambodia



Mondulkiri Project, Cambodia