domingo, 6 de noviembre de 2016

El final del camino

Llegue a Camboya pensando que iba a ser la solución a todos mis problemas, pensé que los tres meses que me iba a tomar "fuera de mi burbuja" me iban a ayudar a solucionar qué iba a ser de mi futuro, como si fuera un libro en el que iba a encontrar todas mis respuestas, pero en realidad no fue así, encontré mucho más.

Sigo sin saber qué va a ser de mi cuando llegue a Guadalajara, si me voy a seguir dedicando a Mercadotecnia o Relaciones Públicas o si mi ciudad va a ser mi hogar para siempre. Y es que aquí me encontré con mil preguntas más, la mayoría de ellas no me habían pasado por mi cabeza antes pero he logrado trabajarlas, creo que eso es lo que hace una experiencia como ésta, te abre "al" mundo. No puedo decir que ahora lo sé todo pero lo que puedo decir es que he aprendido mucho más sobre la vida, sobre mi entorno, sobre mi persona pero sobre todo, he aprendido que me hace falta un largo camino por recorrer. Hay tanto que aprender, tantas cosas que pasan a nuestro al rededor, es impresionante, pero por nuestro "correr" del día al día las dejamos a un lado y pensamos que son cosas ajenas a nosotros cuando no lo son. 

No puedo decir que voy a regresar a México siendo otra persona, creo que ese es uno de los retos que he aprendido aquí. Una experiencia de voluntariado no es para "cambiar al mundo" sino para que él te cambie a ti de una manera diferente, el reto es aplicar todo lo que aprendiste en tu vida diaria y que sigas siendo tú mismo. Llegas con una idea de que ésta es una experiencia para ti pero en realidad tienes que llegar pensando que es una vivencia para los que vas a ayudar y por naturaleza te va a hacer crecer muchísimo como persona, tienes que dar para poder recibir. Supongo que en cada historia cada persona es diferente, pero para mi fue un abrir de ojos a muchas cosas y estar consciente de muchas situaciones, no sólo de Camboya, si no de todo el mundo. Tantas personas, tantas historias, tantas perspectivas, tantas experiencias, te hacen darte cuenta de todo lo que hace falta por hacer y por vivir. 

Aquí aprendí las cosas más mínimas pero que a veces se nos olvidan, desde que la lluvia no me moleste al mojarme, que aunque las culturas son diferentes se pueden relacionar unas con otras, que puedes dar tanto con tan poco, que el estar sólo es un rato para estar  contigo mismo y está bien, no pasa nada. El tiempo no es sólo para correr, las horas aquí fueron tan despacio a veces que te hace entender el propio valor del tiempo, del espacio, del lugar en el que estás y las acciones que tomas. Que el amor puede llegar a lugares infinitos y cruzar cualquier cantidad de tiempo, que una sonrisa puede cambiar días y que un sólo "gracias" puede hacer la diferencia.

No puedo decir que fue fácil, en un voluntariado no sólo se viven experiencias bonitas, te encuentras con muchas situaciones que de verdad de llegan al corazón, desde tu perspectiva y la de los que te rodean, es fuerte, es duro, pero te ayuda a crecer como persona y a hacer crecer a los demás. Te encuentras en un lugar en el que te queda ser solamente tú, compartir tus ideas, tus conocimientos y tus sueños para que los demás de ayuden a reforzar y cambiar lo que quieres y tú les ayudes a ellos a ver las cosas desde tus ojos. 

Me voy de Camboya con una sonrisa, después de muchas bienvenidas, despedidas, alegrías, tristezas, desesperación, enojos, logros, entre otros, pero finalmente con una sonrisa y una satisfacción que difícilmente otra cosa me pudo haber dado, el día de hoy puedo decir "sí pude". Muchas personas me han felicitado por hacer el voluntariado pero en realidad es algo que deberíamos de dar a diario. Tenemos un compromiso con este mundo, es "nuestro" mundo al fin y al cabo, hagamos algo por él. Desde las cosas más pequeñas hasta grandes cambios, no importa, pero algo, que el día de mañana nos levantemos y sepamos que estamos aportando una pequeña cantidad a este gran planeta que nos da tanto.

Aquí construí un hogar, una familia, amigos que se quedan conmigo para toda la vida y sólo me queda agradecer por tanto en tan poco tiempo, tres meses pueden ser una eternidad pero a la par es muy poco para todo lo que se vive. ¿Lo recomiendo? Totalmente, es una oportunidad increíble para ponerte a prueba a ti y para poner a prueba el mundo, una manera de viajar y dejar una pequeña huella a ese lugar al que vas, entender su cultura, sus tradiciones, su política e ideología desde otra perspectiva. Al iniciar con el blog no estaba segura de querer dar a conocer lo que estaba haciendo aquí pero ahora lo veo, si llego a inspirar a alguien para salir y que haga lo mismo, mi trabajo esta hecho.

lunes, 24 de octubre de 2016

Pequeños con grandes alcances

Cuando decidí hacer el voluntariado nunca pensé en trabajar con niños como opción, creía que mi paciencia no era la suficiente para la prueba, mis habilidades con pequeños estaban muy poco desarrolladas o que la experiencia no sería tan enriquecedora como debería. Ahora sólo pienso en lo equivocada que estaba. Por una razón u otra, el destino me llevo a trabajar en el orfanato "Missionaries of Charity", donde habitan cinco misioneras de Calcuta y diecinueve bebés hermosos de ocho meses a cinco añitos.



Llevo tres semanas conviviendo con estas personitas maravillosas y ya me traen vuelta loca. Es increíble cómo desde pequeños pueden ser tan definidos en su carácter y sus gustos, es algo que realmente me impresiona. Me encantaría que todo el mundo viera como Kanna se aferra a conseguir lo que quiere, lo dulce y cariñoso que puede ser Panna o el jovencito atrapado en el cuerpo de un niño que es Reksa. No puedo creer que en tan poco tiempo pueda a llegar a sentir tanto cariño por estos niños y es aquí cuando me pregunto ¿Por qué no lo había hecho antes?



Las razones por la que cada niño está en el orfanato son distintas ya que sólo dos de ellos son huérfanos. Algunos de sus padres tienen enfermedades mentales lo que no les permite cuidar de ellos, otros tantos tienen problemas económicos, recogen basura para intercambiarla por unos cuantos dólares o son familias de entre doce y quince integrantes. Esto hace la vida de estos pequeños más difícil ya que "sí" tienen papás pero no se pueden hacer cargo de ellos, muchos los visitan de vez en cuando lo que hace que se les rompa el corazón a los niños cada vez que les toca decir adiós a sus padres, otros simplemente los han dejado en el orfanato sin más y otros los quieren sacar aunque saben que no les pueden dar las condiciones necesarias para sobrevivir. 



Al vivir esto pienso mucho en mis siete sobrinos, algunos con las mismas edades de estos pequeños, y me parte el corazón qué tan diferentes son las situaciones. Me encantaría que cada uno de estos pequeños tuvieran el calor de su madre cada noche o que pudieran hacer actividades con sus padres los fines de semana. Desde cosas pequeñas como comprarles una nieve o hasta llevarlos a un viaje de vacaciones. Lamentablemente no voy a saber si algún día lo tengan. Es difícil pensar que en dos semanas me iré de ahí y ya no sabré nada de estos bebés. Al cumplir los seis años el orfanato ya no se puede hacer cargo de ellos y cada quien tiene que volver con sus respectivas familias. En algunos casos se buscan otros centros de caridad los cuales pueden darle estudios a los niños conforme van creciendo pero lamentablemente no todos lo logran. 





Estos niños lo único que necesitan son cariños y apapachos, saben cómo lograr tu atención y aunque no hables su mismo idioma tienen un gran ingenio para darse a explicar. Llegué al orfanato pensando que les iba a dar todo el amor que tuviera en mí para enseñarles lo que es pero en realidad son ellos los que me han dado una gran prueba de amor, desde cómo me mira Nari o cómo me abraza Sapia, cómo Rotha me manda besos al despedirse o cómo me sonríe Vothra. Cada detalle, por más mínimo que sea, se queda en mi corazón por siempre. A veces los voluntarios creemos que venimos a hacer grandes cambios pero son realmente las personas que tratamos de ayudar los que nos cambian a nosotros, ahora estoy segura de ello. 



jueves, 13 de octubre de 2016

Más que amistades

Soy de las que creen que durante el largo camino de la vida nos vamos encontrando con pequeños ángeles quienes nos iluminan y hacen memorables ciertos recuerdos, viajes, procesos o vivencias. En mi voluntariado he tenido la suerte de encontrarme con dos. Una de ellas es Kaulab, mi amiga camboyana de la cual ya he hablado en entradas anteriores y la segunda es Mary. La persona que empezó siendo sólo una australiana con la que iba a compartir cuarto se fue convirtiendo en mucho más que eso, una amiga, una guía, una hermana.




Es increíble cómo te puedes adaptar tanto a las situaciones que se te presentan y acostumbrarte a las personas que te rodean. Con Mary compartí la mayoría de mi tiempo estos dos últimos meses en Camboya, desde el "buenos días" en la mañana, compartir la lavandería, idas al gimnasio,  nuestro gusto por el chile y la búsqueda incesante de restaurantes internacionales para calmar nuestro gusto por la gastronomía (por no decir comedera), hasta las múltiples enfermedades, los interminables piquetes de moscos y las idas al baño... sí no todo es bonito jajaja.





Con Mary compartí risas, lágrimas, enojos, logros y fracasos. Interminables noches en el rooftop de la casa de voluntarios imaginándonos cómo será nuestra vida cuando regresemos, platicas profundas sobre cómo solucionaríamos el mundo y sobre cómo envejeceríamos. Con ella me convertí en economista, psicóloga, altruista, crítica literaria, consejera, estudiante y maestra a la vez.





Lo cierto es que mientras muchos pensamos que cambiamos el mundo ella realmente lo hace. Permítanme compartirles que ella es editora en Arquitecture Media, revista de publicidad en la ciudad de Melbourne Australia, es co-editora del blog Breathe Inspiration Journal y ha sido la persona más comprometida con su voluntariado que he conocido hasta ahora. Unos meses antes de llegar a Camboya organizó un sorteo de un viaje de lujo para recaudar fondos y compartirlos en su programa, el cual consistió en cuidado de niños en Joy Day Care Center Cambodia. Fungió como maestra, preparó comida para los niños, organizó actividades extra curriculares y visitó los barrios bajos para conocer a las familias de todos los niños en su clase, llevó despensas y regaló mucho más de lo que tenía.






En sus últimos días en Camboya, Mary decidió pagar los futuros estudios de uno de sus estudiantes, al cual ya no se le había permitido permanecer en el centro porque ya no tenía la edad límite. Saravon está por cumplir seis años, es uno de los doce hijos que conforman su familia y su mamá se dedica a recoger basura para ganar dos o tres dólares y mantener a su familia. ¿Pueden imaginar lo que es para ellos el que Saravon tenga un futuro?




Sí, eso es lo que hace mi amiga, cambia vidas, ilumina días y regala sonrisas. Llevo tres días sin ella y no es lo mismo, ahora mi cuarto se siente sólo, mis comidas no son tan divertidas y no tengo alguien que me diga buenos días a las 7 de la mañana. Me duele y me cuesta pero creo que es parte de la experiencia. Agradezco infinitamente haberla conocido y ahora la tengo que dejar ir, espero que algún día nos volvamos a encontrar y que recordamos nuestras aventuras juntas en Camboya pero por el momento tengo que volver a adaptarme y esperar a que otra ángel se vuelva a encontrar con mi camino.

jueves, 6 de octubre de 2016

Séptima semana

Mi última semana en ANSA Cambodia fue muy interesante. Tuve la oportunidad de participar en uno de los eventos más importantes para la organización de todo el año al que llamamos Learning Event: "Towards a Better Quality of Public Education Through Social Accountability", el cual se llevó a cabo el martes pasado en el restaurante Tonle Bassac II.



Entre nuestros invitados se encontraron directores de diferentes organizaciones no gubernamentales interesados en el desarrollo de la educación, directores de universidades y escuelas, maestros, donadores, prensa, entre otros. También tuvimos invitados extranjeros que procedían de Indonesia y Filipinas. El evento consistió en pláticas interactivas sobre diferentes factores que pueden ayudar al mejor desarrollo de la educación tanto en Cambodia como en todo el mundo. Contabilidad social, gobernabilidad, desarrollo de tecnología educativa e implementación de entrenamiento para desarrollo de habilidades fueron sólo algunos de los temas expuestos y analizados en el simposium.



El proyecto "Khmer Learn", fue expuesto por parte de la organización Aide et Action. Esta propuesta consiste en una plataforma digital para apoyo de maestros y voluntarios al momento de enseñar inglés a ciudadanos camboyanos. Aquí se puede encontrar material como libros, fotografías, canciones, videos y películas que sirven como herramientas de enseñanza básica para extranjeros. Las personas que quieran agregar contenido lo pueden hacer pero tiene que pasar por una supervisión especial por parte de la organización para poder ser publicado, lo que permite crear una comunidad educativa mucho más extensa y completa.





Una de las platicas que me pareció muy interesante fue la expuesta por Adel Briones, Director Ejecutivo de ANSA Filipinas con el tema "Good Governance". Con este tema pude ver que no importan las distancias o los continentes, siempre van a existir los mismos patrones gubernamentales en diferentes partes del mundo, ya sea Cambodia, Filipinas o incluso México, y es que pude realizar que todavía nos hace falta un largo camino por recorrer, no sólo como sociedad de un país sino como un conjunto de todo el mundo, creemos que las acciones que tienen los otros países no tienen consecuencias en nosotros pero en realidad nos arrastran de una manera impresionante.





Ahora comienzo mi semana número ocho con otra experiencia totalmente diferente. Después de estar trabajando en esta increíble organización cambio de aires para trabajar el último mes en un orfanato dirigido por las misioneras de la caridad (Madre Teresa de Calcuta). Aunque es algo totalmente diferente a lo que estaba haciendo, estoy entusiasmada por este nuevo reto. El trabajar con niños  con edades desde 8 meses hasta 5 años puede sonar algo fácil pero creo que llevará un reto mucho más fuerte, cada uno con su historia y personalidad tan diferente desde tan temprana edad. 


lunes, 3 de octubre de 2016

Pchum Ben Day

Este fin de semana tuve la oportunidad de vivir "Pchum Ben day" en Kampong Chhanang, Cambodia. Esta celebración religiosa se lleva a cabo una vez al año en este país, los últimos días de septiembre y los primeros días de octubre. La fiesta empieza desde una semana antes con visitas diarias a las Pagodas donde se ofrecen rezos, los cuales se pueden oír por todas partes por medio de las vocinas altas, y comida que se convida con todas las personas que participan en ellos.




Mi amiga Kaulab, de la cual ya he platicado en entradas anteriores, me invitó a su provincia otra vez para vivir la fecha especial desde una perspectiva mucho más cercana y real. El viernes por la mañana llegué a su casa donde tuve la sorpresa de encontrarme con toda su familia cocinando para las ofrendas del día siguiente. La comida consistía en una especie de "tamales" camboyanos, los cuales están hechos por arroz, soya y puerco (salados) y plátano y coco (dulces). Aunque el sabor es totalmente diferente, el concepto me trajo muchos recuerdos de casa, al igual que la celebración en sí, ya que consiste en llevar comida y dinero como señales de ofrenda a las Pagodas para los familiares que ya han fallecido. Así, los monjes pueden tomar parte de lo ofrecido y darlo a los antepasados que cuidan desde el otro mundo a las familias enteras que rezan por ellos para que se alimenten de ello.









La celebración comienza con la recolección de ofrendas, todos los khmeres (habitantes camboyanos) se forman en una línea y van ofreciendo a cada uno de los monjes sus limosnas, las cuales son depositadas en el "barco sagrado" el cual los guiará en su muerte a la felicidad eterna; y comida la cual será bendecida y ofrecida por los monjes para las bendiciones de los ancestros de cada familia.

 

 

 

Kaulab me prestó un traje típico Khmer para la celebración, el cual consiste en una falda larga de seda, una blusa de encaje y una pashmina que va en diagonal en el pecho. Todo el ritual es una gran experiencia. Aunque no es la misma religión que comparto, es increíble ver tantas personas devotas a las ideas y la espiritualidad que el Budismo ofrece. Fue un gran honor para mí vivir y compartir uno de los eventos más importantes para la familia de Kaulab, sin duda una experiencia que jamás voy a olvidar y que me deja mucho que pensar...
¿Cómo países tan distintos pueden tener creencias tan similares?





jueves, 22 de septiembre de 2016

Tutoría y asesoramiento para la planeación de las escuelas

Durante las últimas dos semanas he podido participar en las sesiones de asesoramiento en planeación de escuelas que otorga, ANSA Cambodia, ONG para la cual he estado trabajando el último mes y medio, aliados con KIND y el proyecto Check My School Cambodia. Estos workshops van dirigidos por el Director Executivo de la organización Mr. San Chey y su equipo de trabajo el cual lo integramos cinco personas: Pheng Kaulab, vicepresidenta de KIND, Hong Sreyleak encargada de comunicación, Mr. Tae encargado de finanzas y contabilidad, Kimchheang Yin encargada del proyecto Check My School y yo voluntaria mexicana.




Los workshops consistieron en liderar a los directores y profesores de las escuelas a un proyecto en específico que les ayude al desarrollo de cada una de ellas. Empezamos desde el análisis más básico como la raíz del problema de cada escuela, entre los cuales encontramos como los más comunes los siguientes:

- Propiedad de las escuelas: la mayoría de las escuelas están edificadas dentro de Pagodas, centros religiosos budistas de los cuales se hacen cargo los monjes. Para poder hacer algún cambio o alguna actividad los directores y profesores siempre tienen que pedir permiso a la Pagoda primero, pero éstos no son muy amigables y muchas veces quieren un sacar algún beneficio extra para el centro religioso. Por esto se está buscando separar las edificaciones estudiantiles de los centros religiosos pero el problema es que se necesita mucho dinero y el tiempo que se tomaría es bastante.

- Falta de infraestructura: también encontramos que la mayoría de las escuelas tienen muy malas edificaciones, les hace falta desde lo más básico como baños, luz, salones, mesas y sillas como herramientas que pueden ayudar al desarrollo de los estudiantes como computadoras, proyectores y patios de recreo con áreas verdes. Ésta última es la que más me impacto ya que la diversión de los niños consiste en mojarse en los charcos y lodo que se forma con las inundaciones en el patio trasero, rasparse en las piedras mientras juegan en canchas de futbol sin pasto y hacer monitos de arena con la tierra en donde comen, incluso algunos que otros les toca jugar entre basura y deshechos.

- Mal ambiente educativo: ha diferencia de muchas escuelas que conozco en México, aquí es muy común que los padres no se involucren con las escuelas de sus hijos, al mismo tiempo que los maestros no tienen conexión alguna con los padres y la comunidad educativa está por los suelos. Los directores de las escuelas quieren formar una estrategia para trabajar con todos los grupos relacionados como padres de familia, estudiantes, maestros y autoridades locales para poder formar una comunidad mas estrecha y crear un ambiente mucho más agradable.











Siguiendo con las actividades de la sesión, presentamos a los participantes la necesidad de tener clara una visión del futuro y ver cómo vamos a lograr conseguirlo. Esto puede sonar algo tan fácil que mucha gente se preguntara para qué perder el tiempo en asesorar cosas tan básicas pero lo increíble es que muchos directores y maestros no tienen idea de cómo dirigir una escuela, cómo solucionar un problema o ni siquiera se percatan de las grandes faltas que tienen sus sistemas educativos. Por esto decidimos hacer actividades fáciles en las cuales pudieran interactuar unos con otros al mismo tiempo que compartían información y hacían trabajo en equipo. Es entonces cuando se les planteó ¿A dónde queremos llegar? ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Cuánto nos va a costar?. Para esto tuvimos que trabajar con ellos, equipo por equipo sobre el objetivo que tenían en mente, las estrategias a tomar, las actividades que van a implementar y la cantidad que se necesita para llevarlo a cabo. 





Al final de cada sesión se podía notar a los asistentes mucho mas motivados, no tan "perdidos" en cuanto a sus situaciones y con una idea clara sobre el futuro de su escuela. Me encantó poder ser parte de este proyecto, el poder sentirme parte del pequeño cambio y ver realmente como son las situaciones son las cosas que yo buscaba en este voluntariado pero también me puedo dar cuenta del largo camino por recorrer y es que es trabajo de generaciones enteras, culturas que necesitan progreso con el tiempo y cuando hablo del tiempo hablo de años y es ahí cuando te das cuenta que realmente tu ayuda sirve pero es cuestión de algo mucho más grande. La última sesión tuve una platica con mi jefe, persona con gran visión y que tiene grandes planes de cambio para el país pero que es realista con la situación, me dijo que podíamos dar todas las herramientas necesarias para el mejoramiento de las situaciones, dar lo mejor de nosotros es lo que nos toca y la mejor recompensa es ver que la gente las toma y las utiliza en algo productivo pero en realidad está en las manos de esas personas que nuestro trabajo trascienda, si muchos no toman en cuenta lo aprendido y no lo comparten con su equipo de trabajo entonces ¿cómo se hace el cambio?. Y es que en verdad es muy cierto, me puse a pensar, y hay mucha gente necesitada de tantas cosas pero no lo sabe aún, o peor, hay gente consciente de su situación pero aún así no toma la ayuda que se le da en algo productivo para cambiar.