Mi amiga Kaulab, de la cual ya he platicado en entradas anteriores, me invitó a su provincia otra vez para vivir la fecha especial desde una perspectiva mucho más cercana y real. El viernes por la mañana llegué a su casa donde tuve la sorpresa de encontrarme con toda su familia cocinando para las ofrendas del día siguiente. La comida consistía en una especie de "tamales" camboyanos, los cuales están hechos por arroz, soya y puerco (salados) y plátano y coco (dulces). Aunque el sabor es totalmente diferente, el concepto me trajo muchos recuerdos de casa, al igual que la celebración en sí, ya que consiste en llevar comida y dinero como señales de ofrenda a las Pagodas para los familiares que ya han fallecido. Así, los monjes pueden tomar parte de lo ofrecido y darlo a los antepasados que cuidan desde el otro mundo a las familias enteras que rezan por ellos para que se alimenten de ello.
La celebración comienza con la recolección de ofrendas, todos los khmeres (habitantes camboyanos) se forman en una línea y van ofreciendo a cada uno de los monjes sus limosnas, las cuales son depositadas en el "barco sagrado" el cual los guiará en su muerte a la felicidad eterna; y comida la cual será bendecida y ofrecida por los monjes para las bendiciones de los ancestros de cada familia.



Kaulab me prestó un traje típico Khmer para la celebración, el cual consiste en una falda larga de seda, una blusa de encaje y una pashmina que va en diagonal en el pecho. Todo el ritual es una gran experiencia. Aunque no es la misma religión que comparto, es increíble ver tantas personas devotas a las ideas y la espiritualidad que el Budismo ofrece. Fue un gran honor para mí vivir y compartir uno de los eventos más importantes para la familia de Kaulab, sin duda una experiencia que jamás voy a olvidar y que me deja mucho que pensar...
¿Cómo países tan distintos pueden tener creencias tan similares?







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